El deporte es una fuente inagotable de energía, de emociones profundas, un camino hacia el bienestar. Y el golf, en particular, es un revulsivo contra la tristeza, un aliciente contra la melancolía jugando en un campo de golf con amigos y bajo el sol y la brisa otoñal. Mientras lo practicamos, los problemas se paralizan, se difuminan y no existen durante ese rato.
El deporte es una fuente inagotable de energía, de emociones profundas, un camino hacia el bienestar. Y el golf, en particular, es un revulsivo contra la tristeza, un aliciente contra la melancolía jugando en un campo de golf con amigos y bajo el sol y la brisa otoñal.
Mientras lo practicamos, los problemas se paralizan, se difuminan y no existen durante ese rato.
Además el golf es ideal ya que conjuga todas las ventajas de un deporte individual, al aire libre donde se quedan fuera el miedo y la ansiedad.
Adicionalmente está la belleza de los campos de golf, el olor a hierba fresca, la brisa, la fauna y los paisajes que propician esa conexión espiritual.
Al ser un juego diurno, los rayos del sol nos ayudan a obtener más vitamina D, que está ampliamente vinculada con el bienestar.
El golf es sinónimo de salud. Todo son efectos beneficiosos; bienestar físico, psíquico y social. Y si encima, ese día juegas bien, la sensación de plenitud es máxima.
El golf es extraordinario.
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