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Sebastián deja las prisas para otros

Sebastián García Rodríguez ha aprendido a poner las cosas en perspectiva. Ni siquiera haber vivido las dos mejores semanas seguidas de su carrera en el Challenge Tour van a sacarlo de la senda que se marcó tiempo atrás y que pasa por ser fiel a aquello de que 'piano, piano, se llega lontano'. Ha bajado las revoluciones dentro y fuera del campo. Es un Sebastián bajo control. Más paciente.

 

 

Quizás fuera la lesión, que lo tuvo casi un año en el dique seco por diferentes problemas, o simplemente que el tiempo ha hecho que madure, pero la realidad es que a sus 26 años nos encontramos con un jugador sereno, seguro del camino que ha tomado y convencido de que antes o después, de una manera o de otra, acabará llegando a su objetivo, que no es otro sino triunfar junto a los mejores. Sebas es consciente de que atraviesa un momento dulce, pero sin darle mayor importancia de la debida. “Estoy en un buen momento y creo que se debe a que he empezado a competir más, tras la lesión y después de entrenar mucho físico. Ahora me voy sintiendo más cómodo. Empecé con mucha presión durante los torneos, pero parece que me voy asentando un poco más. El tiempo dirá, pero estoy muy cómodo”, afirma a la Federación de Golf de Madrid.

 

 

El domingo vivió una prueba de fuego en ese proceso de madurez en el que todo golfista está inmerso prácticamente durante toda su carrera. Se enfrentó a su primera opción clara de victoria en el Challenge Tour. El resultado no salió, pero Sebastián tiene bien poco que reprocharse. Más bien a la inversa. “El domingo fue bastante bien, empecé muy fuerte, fallé dos drivers que me costaron dos bogeys y luego un gran tiro que con el backspin me costó otro bogey; y la verdad es que la tónica general fue de muy buenos tiros, con algún error de estrategia, sobre todo en los pares 5. Pero en la segunda vuelta jugué bastante bien, tiré para birdie en todos los hoyos y cometí dos bogeys en sendos tripateos, la verdad es que muy bien. Si sigo así y estando ahí podré hacer algo, la verdad”, asegura convencido, sin estridencias. Suena bien, nada impostado.

 

 

Un Sebas más controlado en el campo le está permitiendo controlar más los errores, aunque todo parte de la esencia, de pegarle bien a la bola. “Las vueltas sí están siendo más controladas, no sé si he madurado más en el campo estratégicamente y me he dado cuenta de que no se puede hacer birdies en todos los hoyos... El tercer día que hizo un tiempo muy malo sí noté que el juego era más sólido. En general, le estoy pegando muy bien y al fallar menos cometes menos errores y el swing está más consolidado”, afirma. García Rodríguez se encuentra en St. Omer, donde esta semana va a jugar prácticamente su torneo ecuador de los siete consecutivos que tiene previstos en el Challenge.

 

 

Llega a Francia satisfecho y seguro, pero sin lanzar las campanas al vuelo. Piano, piano. “Voy a jugar siete semanas y de aquí ver lo que sale. No me planteo nada, sino jugar cada semana. No me planteo ni ganar ni nada, sino hacer buenos papeles, un buen trabajo, ir poco a poco, pasito a pasito y no pidamos más de lo que podemos exigir”, remata.

 

 

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