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¿Por qué Pedro Oriol ha pasado todos los cortes del circuito europeo en 2015?

Cuatro torneos disputados y cuatro cortes pasados. Este es uno de los balances generales que puede hacerse de la temporada de Pedro Oriol en su retorno al circuito europeo. Y no se trata de una lectura magnánima e interesada, que sólo busca el lado amable de la situación. No es eso. Es que verdaderamente esta era una de las asignaturas pendientes del madrileño. La consistencia. La regularidad.

 

La prueba es que jamás había vivido una situación así como profesional en un circuito de semejante exigencia. Aún podría irse más lejos, incluyendo el final de la temporada pasada en el Challenge Tour, tal y como puntualiza el propio jugador. "Creo que desde el pasado mes de septiembre he pasado todos los cortes", indica. ¿Qué ha cambiado? La clave se resume en una sentencia redonda que lanza Oriol: "la diferencia es que ahora, en el campo, estoy ocupado, no preocupado". Por ahí, en efecto, van los tiros, pero seguro que se puede ir aún más al fondo de la cuestión. A ello vamos. "Estar ocupado y no preocupado significa estar sólo pendiente de aquello que yo puedo controlar. Significa encontrar ese punto en el que te ocupas de hacer tu rutina y de preparar bien el golpe, para luego firmar la tarjeta sin remordimientos, sabiendo que pusiste todo de tu parte en cada golpe", profundiza.

 

Lógicamente, detrás hay un trabajo previo. "La confianza de estar haciendo un gran trabajo con mi entrenadora, Marta Figueras Dotti, se traslada al campo y te ayuda a mantenerte centrado en esas rutinas". Un ejemplo práctico y bien reciente. El pasado viernes, jornada de corte, en el Hassan II de Marruecos. El madrileño sumaba la terrible cifra de 43 golpes por los primeros nueve hoyos. Sin embargo, en lugar de preocuparse por el resultado, se ocupó de lo que tenía por delante. "Ese es un campo donde un pequeño error puede convertirse en un doble bogey y yo no estaba jugando tan mal como decía el resultado de los nueve primeros hoyos. El caso es que no me alteré y me centré en lo iba teniendo por delante. Y terminé haciendo 32 por los segundos nueve. En el momento de firmar la tarjeta no sabía si iba a pasar el corte o me iba a quedar fuera por un golpe, pero aunque cueste creerlo, casi me daba igual: me fui muy contento al hotel por haber sido capaz de seguir con mi rutina, golpe a golpe".

 

Ahora queda una penúltima vuelta de tuerca. En el Alfred Dunhill de Leopard Creek obtenía un resultado notable (fue undécimo), pero después le ha costado más rematar durante las dos últimas jornadas. "Todavía me siento un poco presionado durante los fines de semana porque siento que voy a tener pocas oportunidades de jugar y que hay que hacer resultados. Si soy capaz de mantenerme metido en mis rutinas de concentración, sé que puedo hacer un gran resultado. Por otro lado, el trabajo mental también lo estoy llevando por esa línea: que el objetivo no sea tanto mantener la tarjeta este año, sino más bien tener otros objetivos más cercanos, cada torneo, cada día".

 

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