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Lo eterno frente a lo fugaz

Ante un mundo cada vez más sumergido en la fugacidad de lo digital, las “experiencias”, como un partido de golf, se acercan a lo eterno, como un susurro tangible que nos conecta con la humanidad. Lo analógico frente a lo digital. Ambos juntos pueden sumar si no intentan restarse.

Cuando llueve y hace sol, sale el arco del Señor

Cada vez más, en el mundo de los regalos, se intenta ofrecer emociones que perduren en la memoria más que algo tangible o material. Y la experiencia de jugar 9, 18 hoyos en un espacio único, se acerca a lo eterno en los recuerdos. Recuerdos duraderos frente a la naturaleza efímera de lo digital y los regalos materiales.

Y la Comunidad de Madrid tiene para proponerte una oferta enorme; 34 clubes con campo que se dividen en instalaciones de carácter privado, públicos, mixtos, militares y rústicos, además de numerosas canchas de prácticas, iniciación o perfeccionamiento abiertas de par en par a todo aquel que quiera descubrir los múltiples beneficios para la salud, alicientes deportivos y valores que ofrece el golf.

Además el golf está profundamente conectado con la naturaleza y los campos de golf se están convirtiendo en refugio de fauna donde algunas especies han trasladado sus nidos por la tranquilidad y seguridad que les ofrece el recorrido de golf. 

Águilas reales, avutardas, perdices, liebres, zorros, conejos, innumerables especies menores de roedores y anfibios forman la cadena biológica que poco a poco se va asentando en el entorno del campo de golf y que ayuda a enriquecer el espacio y la experiencia del golfista.


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