Ante un mundo cada vez más sumergido en la fugacidad de lo digital, las “experiencias”, como un partido de golf, se acercan a lo eterno, como un susurro tangible que nos conecta con la humanidad. Lo analógico frente a lo digital. Ambos juntos pueden sumar si no intentan restarse.
Cuando llueve y hace sol, sale el arco del Señor
El golf madrileño estará ampliamente representado en la 44ª edición del Campeonato de España Interclubes Infantil, ...