Aunque no tuvo Gonzalo el mejor de los comienzos en el Puerto Rico Open –un bogey nada más empezar siempre es un lastre-, el madrileño encontró la forma de marchar tranquilo durante la primera vuelta. Demasiado tranquilo quizás, por que aunque no lamentó más errores, tampoco consiguió restarle golpes a los nueve primeros hoyos del Trump International.
Aunque no tuvo Gonzalo el mejor de los comienzos en el Puerto Rico Open –un bogey nada más empezar siempre es un lastre-, el madrileño encontró la forma de marchar tranquilo durante la primera vuelta. Demasiado tranquilo quizás, por que aunque no lamentó más errores, tampoco consiguió restarle golpes a los nueve primeros hoyos del Trump International.
Un vez en la segunda mitad, Gonzalo intentó arrancarle al campo los birdies que le había negado durante la primera vuelta, y aunque logró restarle dos golpes a su tarjeta, el campo se volvió ingrato con el madrileño para contestarle con sendos bogeys y dejar la segunda parte del recorrido en tablas. Al final, 73 golpes por culpa del bogey inicial.
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