Cada día hay más seguidores del Hickory, un modo de preservar la estética tradicional del golf, donde usan materiales y ropas anteriores a 1935, hoy en día casi una hazaña, no sólo por encontrar el material sino por jugar con palos de golf de madera. Aunque la mayoría de los golfistas profesionales se enorgullecen de tener equipos de última generación, en Golf Aranjuez, los profesionales madrileños jugaron el pasado 3 de mayo la séptima cita del Circuito Hickory con auténticas antigüedades.
Cada día hay más seguidores del Hickory, un modo de preservar la estética tradicional del golf, donde usan materiales y ropas anteriores a 1935, hoy en día casi una hazaña, no sólo por encontrar el material sino por jugar con palos de golf de madera.
Aunque la mayoría de los golfistas profesionales se enorgullecen de tener equipos de última generación, en Golf Aranjuez, los profesionales madrileños jugaron el pasado 3 de mayo la séptima cita del Circuito Hickory con auténticas antigüedades.
Freddy Lilly, Armando Martín y Miguel Carrasco, son los impulsores de esta disciplina que ya cuenta con un gran arraigo en países como el Reino Unido, Estados Unidos o Suecia. Y en España está cogiendo velocidad de crucero.
Carlos Balmaseda se hizo con la victoria con una tarjeta de 69 golpes, seguido de Andrés Navarro con 71 golpes y en tercera posición Carlos González con 74 golpes.
El Circuito Hickory está orientado a jugadores profesionales con ganas de volver a los inicios del golf. Las pruebas de este Circuito se juegan bajo las reglas de 1920 y es obligatorio cumplir las normas de vestimenta (bombachos, pajarita, corbata, camisa blanca, falda larga, gorra...)
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