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Sergio García y el rugido del hoyo 17

El despertador suena a las cinco menos cuarto de la mañana. Activación rápida, un buen desayuno y rumbo al Old course. Así empezaba la maratoniana jornada de Sergio García. Calentamiento habitual. La única novedad es el viento. Fuerte, muy fuerte. No tiene buena pinta, pero el Royal & Ancient decide que se juega.

 

A las siete suena la bocina que anuncia la reanudación del juego de la segunda ronda del Open Championship. Sergio apenas se piensa el delicado chip que se dejó la noche anterior en el 15. Buen golpe. Fino. Y gran putt. Salva el par. Pega el drive en el hoyo 16 y un buen hierro 5 que caza el green. “Ya veis, normalmente se pega hierro 3 y hierro 8, hoy tocaba con el viento drive y hierro 5”. Diferencia notable. Ahí está el viento. Se pone para tirar su putt de birdie, lejano, pero antes de levantar el palo el árbitro le dice que pare, que aquello no va, que en el hoyo 11 no se puede jugar al golf. Las bolas no paran en ese green y se decide suspender.

 

Jornada tediosa. De suspensión de suspensión. El viento no da tregua y el R&A, tras la suspensión, no estaba por la labor de jugarse el bigote. Hasta que no bajara de verdad la intensidad del aire no se volvería a jugar. Hay que hacer tiempo, pasar el rato, despejarse lo más posible para no estar en tensión pensando que en cualquier momento hay volver a jugar.

 

Sergio se queda una hora y media más en el campo después de la suspensión y se marcha a casa. No pintaba bien la previsión y no merecía la pena esperar sin sentido. Tiempo para la familia. Está con sus padres en la casa que tienen alquilada esta semana a poco más de diez minutos del Old course. Juega con su sobrino Eric y se entretiene un rato viendo la Copa Davis por televisión, un Gran Bretaña Vs. Francia. Ya sabemos la pasión de García por todos los deportes, y por el tenis en particular. Horas tranquilas.

 

Hace algo de ejercicio y estiramientos para mantener el cuerpo activo. En cualquier momento puede llegar el mensaje del R&A de que hay que volver a ruedo y Sergio no quiere estar frío. Comida en familia en la casa y regreso al campo de golf a las tres de la tarde. No hay ninguna comunicación oficial, pero crece el rumor de que a las cuatro puede volver el juego y la casa ya se viene encima.

 

Una vez en el Old course, la rutina habitual. Sergio calienta, pega algunas bolas, algún putt y diez horas y 28 minutos después tira su putt de birdie que quedó pendiente en el hoyo 16. Ya no es el mismo putt. “Por la mañana tenía previsto tirarlo un metro a la izquierda y por la tarde lo tiré sólo un par de palmos”. Es la diferencia del viento.

 

En el hoyo 17 se escucha el primer gran rugido del día en el Old course. El protagonista es García. El público ha esperado mucho, muchísimo, sin golf, sin saber, pero ahí está, abarrotando la grada del hoyo 17. El de Borriol los deleita con un gran tiro con el hierro 5. La línea es perfecta, pero sale un poco fuerte. La pelota toca el mástil de la bandera y se queda a dos metros y medio. La grada enloquece. No es fácil ver tiros de este calibre en el hoyo más difícil del Open Championship. Sergio consigue el birdie y repite en el hoyo 18. “No lo recuerdo muy bien, pero creo que se me da bien este hoyo, ojo, se me da bien para lo difícil que es, claro”, afirma.

 

Once horas después de pegar su primer golpe del día y algo más de 25 horas después de comenzar su segunda ronda, García se mete en la pelea por la victoria en el British. El rugido del hoyo 17 es la prueba.

 

 

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