La vuelta que debería servir para ayudar a que Patricia Sanz se marchase de Albany con buen sabor de boca, ha tenido el efecto inverso al buscado. Los 77 golpes de su tercera cartulina servían para presentar su peor resultado de la semana.
La vuelta que debería servir para ayudar a que Patricia Sanz se marchase de Albany con buen sabor de boca, ha tenido el efecto inverso al buscado. Los 77 golpes de su tercera cartulina servían para presentar su peor resultado de la semana.
La verdad es que la madrileña no encontró ni el momento ni la forma de arrebatarle al campo algún golpe que le permitiese tomar un respiro dentro de una ronda en al que anotó cuatro bogeys y uno doble, justo a mitad del día, para acabar en la cola del pelotón.
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