Es hermoso pensar que jugamos por el placer del paseo placentero y la armonía de la naturaleza, pero la mente es la reina y llega el momento en el cual el verde se transforma en negro, la duda asalta y el hoyo se encoge. La poética del golf no es suficiente.
Jugadores de Hickory siempre adelante
El calendario femenino coge ritmo este fin de semana con la disputa del que tradicionalmente es el primer gran torn...
El colectivo de Golf Adaptado madrileño disputó su primer torneo de 2026. Jugaron cincuenta y un jugadores en la Es...
En 2030, una de cada seis personas tendrá más de sesenta años y, en 2050, esta cifra se habrá multiplicado. Es verd...