Aunque al final acabó lejos de lograrlo, Pedro Oriol tuvo oportunidades está semana, quizás no tanto de ganar como de obtener un mejor puesto en la clasificación. El madrileño jugó para ser top ten, pero sus 72 golpes de hoy le impidieron conseguirlo.
Aunque al final acabó lejos de lograrlo, Pedro Oriol tuvo oportunidades está semana, quizás no tanto de ganar como de obtener un mejor puesto en la clasificación. El madrileño jugó para ser top ten, pero sus 72 golpes de hoy le impidieron conseguirlo.
Una vuelta al par nunca es demasiado mala, pero si es verdad que después de jugar tres rondas ganando al campo del Bad Griesbach, la cosa sabe a poco. Tal vez la culpa fuese del doble bogey del siete; o tal vez por que hoy los birdies no quisieron acompañarle, lo cierto es que Pedro terminó duodécimo. Un puesto muy notable, pero injusto con su juego de esta semana.
Sólido de tee a green, Oriol acusó algunos demonios a lo largo del torneo como el citado hoyo siete. Tras salvarlo al par el primer día, las dos vueltas siguientes le obligaron a sumar y, tal vez con ese patrón en la cabeza, hoy se marchaba con un doble bogey. Eso si, si la bestia negra fue el siete, el tres resultó una perita en dulce para el madrileño que anotó tres birdies de los cuatro posibles.
Al final, un global de -7 le permitió ser el mejor español y lograr su segundo mejor resultado de la temporada.
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El marcador no es un mero testigo, sino un pilar fundamental del juego