Como explicaba el propio Nacho ayer en Wentworth, después de tanto tiempo alejado de la competición cada vuelta es una sorpresa. La de ayer la definía como “un regalo”, así que con la alegría de volver a estar jugando no se va a poner peros a la de hoy a pesar de que no le hayan respetados los bogeys.
Como explicaba el propio Nacho ayer en Wentworth, después de tanto tiempo alejado de la competición cada vuelta es una sorpresa. La de ayer la definía como “un regalo”, así que con la alegría de volver a estar jugando no se va a poner peros a la de hoy a pesar de que no le hayan respetados los bogeys.
Lo cierto es que llegar a esta semana prácticamente sin entrenar, después de seis meses donde “todo mi trabajo ha sido recuperarme al 80%”, las últimas vueltas han estado muy por encima de las expectativas del propio jugador, dejando al descubierto la capacidad física y mental de un deportista que hace año y medio apenas podía hacer ejercicio moderado.
Aunque cada semana es diferente, y esta no lo va a ser menos, hace siete días el madrileño terminaba la tercera ronda en el Open de España con 76 golpes para cerrar el torneo con una vuelta de 69. Un buen motivo para pensar que el +2 de esta tarde en el BMW PGA Championship no es más que el anuncio de una buena ronda final. Es decir, un paso atrás para coger impulso.
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