Seis décadas tardaron en unificarse la normativa de la bola entre la R&A y la USGA
Durante más de sesenta años, los mejores golfistas del mundo se vieron obligados a llevar dos tipos de pelotas distintas en sus bolsas de palo, dependiendo de en qué lado del océano Atlántico se encontraran para competir.
No se trataba de una manía personal ni de una simple superstición de los deportistas: era una cuestión de reglas. Hoy, la historia parece volver a repetirse con las nuevas medidas propuestas por los organismos reguladores del golf.
El origen de la división atlántica
En 1932, la Asociación de Golf de los Estados Unidos (USGA) estableció que el diámetro mínimo de una pelota de golf debía ser de 1,68 pulgadas. Sin embargo, The Royal and Ancient Golf Club of St Andrews (R&A), la autoridad que gobierna este deporte en el resto del mundo, decidió mantenerse firme con una medida más reducida: 1,62 pulgadas.
Aunque una diferencia de apenas seis centésimas de pulgada puede sonar completame
Del 7 al 9 de julio, la Copa Princesa de Asturias toma todo el protagonismo en el RACE
Las tres golfistas madrileñas contribuyen al triunfo del conjunto internacional por 30,5-29,5 ante Estados Unidos e...
Carolina López-Chacarra conquista el Hulencourt Women's Open del LET y entra, junto a Eugenio, en los libros de his...