El doctor Jorge Sánchez Reyes es neurorradiólogo del Hospital de Getafe y un avezado golfista. Aunque lamenta no haberse iniciado antes en este deporte, es un firme defensor de sus bondades y anima a los demás a comenzar su práctica cuanto antes.
El doctor Jorge Sánchez Reyes es neurorradiólogo del Hospital de Getafe y un avezado golfista. Aunque lamenta no haberse iniciado antes en este deporte, es un firme defensor de sus bondades y anima a los demás a comenzar su práctica cuanto antes.
¿Cree que es importante incluir en el desarrollo físico del niño la práctica de un deporte como el golf?
Es básico, porque los conocimiento, habilidades y aptitudes que se adquieren de niño ya no se pueden alcanzar de igual manera de adulto. Junto a la facilidad propia de los pequeños se une que es un deporte excelente para su desarrollo físico y mental. Me gusta mucho que los chavales se acostumbren a la concentración, aparte de que es un deporte que exige mucha honestidad con uno mismo y un espíritu de superación personal. Estos valores, en los niños, son fundamentales y clave que aniden desde pequeños. También el que no haya movimientos bruscos ni contacto físico hace que se trate de una actividad muy sana y de escaso riesgo físico para ellos.
¿Qué otros aspectos positivos encuentra en el golf ?
Hay muchos, pero uno de ellos es que puedes practicarlo en familia, aunque exista gran diferencia de edad entre los jugadores. A mí me encanta la estampa de ver a padres jugando con hijos, a abuelos con nietos… Y también que personas con muy distinto nivel de juego puedan competir juntas gracias al sistema de hándicap. Es un deporte muy completo, para realizarlo en familia y durante muchos años de tu vida.
Precisamente, su afición a este deporte llegó por esa vía...
Es cierto, yo llegué al golf hace unos once o doce años (fue una afición tardía) a través de unos familiares que visitamos en Santander y a los que acompañamos a jugar en Mataleñas. Allí nos pilló el gusanillo, tanto a mi mujer como a mí, y ya no lo hemos soltado.
¿Siguen jugando en pareja?
Sí, y si a ella no le hubiese gustado tanto como a mí no sería algo tan importante para nosotros. De hecho, ya no concebimos la vida sin el golf.
Como médico, ¿ha tenido ocasión de «prescribir» la práctica del golf a algún paciente o a algún compañero de profesión?
A pacientes realmente no, porque yo no tengo trato directo con ellos; al dedicarme a la neurorradiología me limito a interpretar resonancias y escáneres y sólo excepcionalmente veo al paciente. Pero a compañeros sí que he «enganchado» a muchos (sonríe). Les he hablado de las bondades del golf, de dónde empezar con algunos cursos, de dónde ir a jugar… y siempre me lo han agradecido mucho porque luego han continuado jugando, como casi todos los que se acercan a este deporte.
¿Es fácil compaginar la práctica del golf con la profesión médica?
Sí, siempre se puede buscar el momento. Insisto en que es un deporte sano y saludable, que se practica al aire libre y te ayuda a caminar al menos cuatro o cinco horas; te permite conocer gente porque cuando sacas un hueco y te acercas al campo de golf a hacer unos hoyos, siempre hay alguien que va a salir en ese momento y al que te puedes unir.
¿Hay alguna patología contraindicada con el golf o considera que son más los beneficios?
Incompatibilidades no creo que existan como tales. De hecho, está muy en auge el golf adaptado y te encuentras jugando a gente sin una pierna, sin un brazo, invidentes… además, con un gran nivel y a los que se le habría negado cualquier otro deporte. Lo importante es adaptar la intensidad del golf a tus capacidades y habilidades, pero todo el mundo puede disfrutar en su justa medida.
Fuente: Diario ABC
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