Lo de que Gonzalo es incombustible ya no sorprende a nadie. Ni siquiera cuando los más pesimistas le sitúan fuera del PGA Tour en 2015, el madrileño baja los brazos. En contra de lo que pudiera parecer mirando sus tarjetas de los dos últimos torneos, incluso alguno más si se quiere afinar, el madrileño resurgió de sus cenizas e hizo del Open de Canadá el revulsivo que necesitaba.
Lo de que Gonzalo es incombustible ya no sorprende a nadie. Ni siquiera cuando los más pesimistas le sitúan fuera del PGA Tour en 2015, el madrileño baja los brazos. En contra de lo que pudiera parecer mirando sus tarjetas de los dos últimos torneos, incluso alguno más si se quiere afinar, el madrileño resurgió de sus cenizas e hizo del Open de Canadá el revulsivo que necesitaba.
Después de marcharse del Open Championship con la certeza de que en Royal Liverpool había encontrado el punto de inflexión, al recorrido ‘azul’ del Royal Montreal le correspondía la labor de darle o quitarle razón al madrileño. Por si acaso, Gonzalo dejó poco margen a la improvisación. Con el corte asegurado tras sendas rondas de 67 golpes, tocaba afianzar posiciones para salir con solvencia el domingo.
Pasada la jornada de movimiento con algún susto – el doble bogey del 9 y algún birdie que no terminaba de anotar en su tarjeta- Gonzalo quiso demostrar con su mejor resultado de la semana que está en forma. 66 golpes, con cinco birdies y un solitario bogey que no terminó de aguarle la fiesta al español, resultaron definitivos para auparse hasta la cuarta plaza de un torneo que se llevó el sudafricano Tim Clark, pero en el que el madrileño dejó claro que está en USA para quedarse.
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