Usted llega al club, se sienta, toma un café, paga 1.600 euros y ya puede jugar al golf y hacer uso de todos los servicios tantas veces como quiera durante el año. Sin poner un euro más. Incluso, también puede hacerlo sin sentarse a tomar el café, aunque eso sí, los 1.600 euros hay que soltarlos. La única limitación es que debe jugar de lunes a viernes. Si le añade el fin de semana deposita quinientos euros más y asunto resuelto.
Usted llega al club, se sienta, toma un café, paga 1.600 euros y ya puede jugar al golf y hacer uso de todos los servicios tantas veces como quiera durante el año. Sin poner un euro más. Incluso, también puede hacerlo sin sentarse a tomar el café, aunque eso sí, los 1.600 euros hay que soltarlos. La única limitación es que debe jugar de lunes a viernes. Si le añade el fin de semana deposita quinientos euros más y asunto resuelto.
Estas son las condiciones del recorrido Almouj Golf de Omán, campo de primer nivel diseñado por Greg Norman que esta semana acoge la Final del Challenge Tour. Estos precios no son más que una muestra de que el sultanato de Omán, al sur de Dubai, ha dejado de vivir de espaldas al golf. No es petróleo todo lo que reluce y son conscientes por estos lares de que necesitan buscar otras fórmulas para mantener el Rial omaní como una de las monedas más fuertes del mundo. Por si no lo saben, el cambio con el euro está a 2,3... a favor del Rial. Omán está potenciando el golf, como deporte para sus ciudadanos y como atractivo turístico.
En el sultanato hay ya tres campos importantes: Almouj, Muscat Hills y Ghala Valley Golf Club. Además, se ha creado un comité de golf y se están formando jóvenes valores para el futuro en una escuela pública. El objetivo es incrementar como sea el número de jugadores, situado ahora mismo en torno al millar. Su población es de poco más de tres millones de personas. Para que se hagan una idea con una rápida comparativa: en Madrid hay más de 80.000 jugadores federados y sólo el Club de Campo tiene cerca de 30.000 socios. Así las cosas, algo se está cociendo en Omán con el golf.
De momento, el plan está funcionando, sobre todo con los residentes extranjeros. Fue el caso de Andrés Navarro, un brasileño de origen español que lleva casi dos años viviendo en este país trabajando como piloto para la compañía Oman Air. Siempre le interesó el golf, especialmente desde que hace unos años su cuñado le metió el gusanillo en el cuerpo. Sin embargo, no ha sido hasta que ha llegado a Omán cuando ha empezado a jugar. Lleva menos de un año y ya ha bajado alguna vez de 100 golpes en Almouj, asegura con orgullo.
Jugar al golf en Omán no es fácil. Hay que tener en cuenta que durante tres meses al año es imposible. El calor y la humedad en junio, julio y agosto es insoportable. Aseguran los lugareños que todos los años hay días de más 50 grados y más del 80 por ciento de humedad. “En esas ocasiones, ni siquiera puedes jugar por la noche en los pares 3 iluminados que tenemos en el campo. Es mejor quedarse en casa”, afirma.
El padre de Navarro es español, nació en Alfaro, Logroño, y allí vivió hasta que emigró a Brasil. Andrés es un enamorado de España y pocos países hay mejores que éste para jugar al golf. Lo sabe y ya lo tiene en sus planes. Empezó a jugar en Omán, pero terminará en España. “Cuando me jubile me voy para allá. Lo tengo claro. Aún tengo que decidir el sitio, pero lo más probable es que me vaya a Málaga”.
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