Quería marcharse de El Prat con buen sabor de boca y lo ha conseguido. Cumplido el primer objetivo, el de pasar el corte, y ya metido en faena después de tanto tiempo ausente, Garrido tenía obligación de divertirse en el Open de España, y vaya si lo conseguido.
Quería marcharse de El Prat con buen sabor de boca y lo ha conseguido. Cumplido el primer objetivo, el de pasar el corte, y ya metido en faena después de tanto tiempo ausente, Garrido tenía obligación de divertirse en el Open de España, y vaya si lo conseguido.
Es cierto que esperábamos mejor aprovechamiento de la jornada de movimiento, pero también lo es que no se le puede pedir más al menor de la saga de los Garrido. En especial cuando echa el resto para terminar con un más que meritorio -3, en un campo super exigente, y en el que hoy la bola corría que se las pelaba después de que el meteorólogo del Tour se asegurase de que hoy el viento iba a permitir poner los greenes por encima de 12 en el speedmeter. Aunque esto no parece haber sido un problema para el madrileño.
Después de arrancarle un birdie al hoyo 1, Garrido quiso completar la vuelta con las mismas sensaciones anotando otro al 18 y, aunque por el camino se dejó tres golpes, aún tuvo tiempo de restarle al recorido “rosa2 otros cuatro golpes que resultaron definitivos.
La semana que viene, Garrido estará en Wentworth en su condición de antiguo campeón, por lo que tendrá una nueva oportunidad de jugar cuatro vueltas e ir recuperando el ritmo de competición.
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