Ben Hogan fue el último jugador de la historia en ganar los tres primeros majors que disputó en un mismo año. Ocurrió en 1953. El legendario jugador texano se impuso en el Masters de Augusta, el US Open y el Open Británico, que aquel año se disputó en Carnoustie. Es lo más cerca que se ha estado del Grand Slam en el golf moderno.
Hoy, sesenta y dos años después, otro texano, Jordan Spieth, tiene la oportunidad de igualarlo. A tiro está su tercera victoria de la temporada. Tres de tres. Ganó el Masters de Augusta y ganó el US Open en Chambers Bay. Sería el mismo logro en condiciones muy diferentes. Cruzar las historias de Hogan y Spieth es un fabuloso viaje en el tiempo.
Más allá del material, que poco o nada tienen que ver, son muy llamativas las circunstancias. Hogan no ganó el Grand Slam aquel año porque fue materialmente imposible para él. El PGA Championship se disputó del 1 al 7 de julio (se celebraba en formato match play) y el British Open comenzó el 8 de julio. Tuvo que elegir. No había por aquel entonces aviones privados que cruzaran el Atlántico en tiempo récord. Hogan eligió el British de Carnoustie y lo ganó.
Alguno se preguntará cómo puede ser que el PGA y el British se jugaran seguidos, así que conviene aclarar un aspecto. En aquel año 1953 aún no existía el concepto de major y grand slam como lo tenemos en la actualidad. Eran torneos importantes, pero no como parte de un todo. Por ese motivo no se respetaban como ahora en el calendario. Eran otro tiempos.
Sesenta y dos años después resulta que el gran favorito a la victoria, Jordan Spieth, viaja el mismo domingo por la noche después de ganar el John Deere Classic y en un avión fletado por el torneo del PGA Tour. Llega a St. Andrews el lunes al mediodía y aún juega, menos de 24 horas después de ganar, 18 hoyos en el Old course.
Si Hogan levantara la cabeza, seguramente alucinaría con los avances en beneficio del jugador, pero cuando ya realmente le podría dar un verdadero telele sería al escuchar cómo ha preparado Spieth el Open Championship. “He jugado mucho el Old course en el simulador que tengo en mi casa, con amigos. Es muy realista y me ha ayudado para conocer mejor las líneas de tiro. No se puede decir que lo he preparado en el simulador, pero me ha ayudado. Además, es perfecto, juegas en St. Andrews a 20 grados y con la única brisa suave de tu aire acondicionado”, asegura el Número Dos del mundo.
El Open Championship es el mejor torneo del mundo para comprobar cómo ha evolucionado el golf desde sus inicios. La 144ª edición arranca este jueves con todas las miradas puestas en Spieth. Si gana igualará a Hogan y se proclamará Número Uno del mundo. Y eso, señores, no sería ninguna simulación.
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