Al golf no se puede jugar como tú quieres sino como tú puedes en ese momento. Si se tiene claro que, a pesar de sufrir e intentar abandonar una y cien veces la bolsa de palos, una vez “enganchados”, no habrá fuerza en el mundo que pueda separar el golf de nuestras vidas.
Saliendo del bunker
La Escuela de la RFGM busca ampliar su equipo con un profesional de atención al cliente para incorporación inmediat...