Tiger Woods siempre es noticia. Para lo bueno, lo malo y lo regular. Este jueves, en el Old course de St. Andrews, ha vuelto a serlo por un resultado peor que discreto, como por desgracia viene ocurriendo con frecuencia en los últimos tiempos. Un 76, cuatro arriba en el día, que a pesar de su prolongada mala racha dejaba con la boca abierta y casi mudos a buena parte de los especialistas.
Muy pocos se esperaban semejante registro. En primer lugar, porque el californiano llevaba aquí desde el pasado sábado trabajando en el Old course (un campo, donde ha ganado dos British Open, no lo olvidemos) y con el juego afinado, según señalaba el propio jugador. Woods realmente estaba convencido de que podría ponerse mirando de nuevo al triunfo en un Grande esta semana.
Este es un repaso revelador a las opiniones del grueso de los enviados especiales españoles a St. Andrews acerca del enigma del ex Número 1 del mundo. Gerardo Riquelme, subdirector del diario Marca muestra su sorpresa, sobre todo “por el escenario. Creía que en St. Andrews, un campo donde ha ganado dos veces y que maneja a la perfección, iba a jugar mejor. Porque lo más sorprendente ha sido eso, por encima del mal resultado: lo mal que ha jugado, sobre todo por los primeros nueve hoyos”.
Miguel Ángel Barbero, de ABC, tampoco da crédito: “no me esperaba esto, porque se le había visto muy bien estos días, muy seguro, bien de ánimo… Y sin embargo parecía ir en barrena desde el error en el hoyo 1, donde se iba al agua”.
Javier Pinedo, de Movistar Plus, incidía en un punto muy interesante: “por primera vez en su carrera le he visto cobarde, pegando tanto hierro desde el tee, cuando además luego ha pegado drives bastante buenos. Eso sí que no me lo podía esperar. Y tampoco ese desajuste tan bestial en muchos golpes. Porque de swing realmente no parecía estar tan mal, pero ha mostrado unos desajustes sorprendentes a la hora de medir distancias, por ejemplo”. Compañero del mismo medio, Álvaro Beamonte, coincide en una visión de Woods inesperada. “Después de verlo en el The Greenbrier se esperaba algo más. Hay un factor psicológico que le está afectando en los Grandes. Y sigo sin encontrar en él ese golpe de emergencia que todos los profesionales tienen y que en su caso era ese ‘stinger’ con la madera 3. Se pone sobre el tee sin saber dónde va a ir la bola, ese es el resumen que puede hacerse de Tiger esta temporada”.
Raúl Andreu, de Mundo Deportivo, aún no salía de su asombro: “ya es raro ver a Tiger irse al agua en el hoyo 1 del Old course. Y también lo es verlo tan conservador, jugando treinta o cuarenta metros por detrás de sus compañeros de partido”. Sin embargo, la coincidencia no era absoluta. Isabel Trillo, de Destgolf, sí tenía una mala intuición respecto al californiano: “la verdad es que algo me decía que no iba a pasar el corte, o que lo pasaría por la mínima. Estoy segura de que volverá a ser quien fue, pero este no es su torneo ni su año”.
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