Ayer se disputó el VII Open de Madrid Hickory de Profesionales y Amateurs en el campo de la Asociación Villa del Escorial, una joya a los pies del monte Abantos. Las calles son rústicas pero cuidadas con esmero, los greenes, pequeños y colocados estratégicamente detrás de encinas y olmos, donde la “casa club” es un cuartito donde lo mismo hacen el control de tarjetas que te ponen un café, donde la terraza está bajo un techado artesanal que aloja mesas y sillas de resina para tomar la cerveza del 19, y comentar el palo adecuado para atacar el difícil 18.
Foto de grupo
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