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Sucedió en Valderrama hace 23 años

La competición de golf más atractiva del mundo, y que eleva las audiencias televisivas hasta las máximas cotas, jamás había salido de las islas británicas en el turno europeo desde 1927. Los viejos moldes se volvieron a romper cuando el campo gaditano de Valderrama fue designada sede de la Ryder Cup en 1997. Con la decisiva aportación de Severiano Ballesteros, España logró acoger el torneo más atractivo del golf internacional y para guinda del pastel, Seve fue nombrado el primer capitán del equipo europeo sin nacionalidad británica.

La competición de golf más atractiva del mundo, y que eleva las audiencias televisivas hasta las máximas cotas, jamás había salido de las islas británicas en el turno europeo desde 1927.

Los viejos moldes se volvieron a romper cuando el campo gaditano de Valderrama fue designada sede de la Ryder Cup en 1997. Con la decisiva aportación de Severiano Ballesteros, España logró acoger el torneo más atractivo del golf internacional y para guinda del pastel, Seve fue nombrado el primer capitán del equipo europeo sin nacionalidad británica.

Samuel Ryder, un comerciante de semillas escocés, se ofreció para apadrinar un duelo entre los mejores golfistas británicos y estadounidenses, una “batalla” por equipos por conquistar el honor de dominar el golf mundial. Fue en 1927 y, casi ochenta años después, el torneo que lleva su apellido se ha convertido en el santo grial del golf.

En esa primera edición el equipo estadounidense venció con holgura al equipo británico por 9,5-2,5 en el campo de Worcester (Massachusetts). Eso desencadenó un germen de una ferviente rivalidad entre ambas formaciones cada dos años.

Después de más de 45 años de dominio estadounidense (los británicos sólo ganaron el trofeo una vez entre 1935 y 1973), al equipo británico se le unieron jugadores de Irlanda en 1973, y posteriormente también jugadores del resto de Europa gracias a Severiano Ballesteros, quien convenció a las Islas Británicas de incluir al resto de países europeos (a partir de 1979).

Así, los españoles Seve Ballesteros-jugador revelación por entonces- y Antonio Garrido fueron los primeros jugadores continentales que se alienaron con Europa en el campo estadounidense de Greenbier. No hubo victoria europea (11-17), pero quedaron sentadas las bases para posteriores triunfos del Viejo Continente. Esta inclusión de jugadores hizo que el torneo fuera considerablemente más competitivo.

Desde que se abrió la entrada a la Europa continental, el balance es de 6 victorias americanas frente a 8 europeas, siendo la primera en Belfry en 1985.

El equipo europeo ha contado en sus filas desde entonces, con numerosos jugadores españoles: Seve, Antonio Garrido, Manuel Piñeiro, José María Olazábal, José Rivero, José María Cañizares, Ignacio Garrido, Miguel Ángel Jiménez y Sergio García.

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