Lo malo de la llamada “jornada de movimiento” es que este puede producirse en cualquier sentido. Hacia arriba o hacia abajo, y en este último lo hizo Pedro Oriol. Al madrileño no quiso acompañarle la suerte necesaria para robarle posiciones a la general y ha quedado inmerso en un enorme pelotón de diez jugadores que afrontarán la ronda final desde la cuadragésimo séptima posición.
Lo malo de la llamada “jornada de movimiento” es que este puede producirse en cualquier sentido. Hacia arriba o hacia abajo, y en este último lo hizo Pedro Oriol. Al madrileño no quiso acompañarle la suerte necesaria para robarle posiciones a la general y ha quedado inmerso en un enorme pelotón de diez jugadores que afrontarán la ronda final desde la cuadragésimo séptima posición.
Tan acertado como estuvo Pedro los dos primeros días, la diosa Fortuna no quiso acompañarle en la tercera, dejando que los bogeys afloraran con demasiada facilidad. El primero de ellos, doble para más inri, en el hoyo 2.
A partir de ahí, el madrileño intentó reponerse con birdie al 4 y y eagle al 8. Un esfuerzo insuficiente frente a los tres bogeys más que firmaba antes del 18, un hoyo al que le tiene cogida la medida, y del que se despedía con birdie.
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