Seguramente el parón navideño ha pasado factura a la mayoría de los golfistas que esta semana viajaron al South African Open Championship, y eso incluye a Toño Hortal que se quedó fuera a las primeras de cambio, y a Pedro Oriol que no terminó de cuajar sobre el recorrido del Glendower Golf Club donde el madrileño mostró luces y sombras.
Seguramente el parón navideño ha pasado factura a la mayoría de los golfistas que esta semana viajaron al South African Open Championship, y eso incluye a Toño Hortal que se quedó fuera a las primeras de cambio, y a Pedro Oriol que no terminó de cuajar sobre el recorrido del Glendower Golf Club donde el madrileño mostró luces y sombras.
En una de esas jornadas de penumbra se vio envuelto hoy Oriol. Un demoledor doble bogey en el uno y otros tres bogeys eclipsaron los aciertos, y para colmo los cinco pares consecutivos de los últimos cinco hoyos le dejaron sin posibilidad de rebajar el 73 con el que cerró el campeonato.
Aún así, buena demostración de un Oriol en buena forma y con ganas de dar mucho que hablar en su regreso al European Tour tras clasificarse en la escuela.
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