La hierba es la idiosincrasia del golf y las diferentes opciones vienen marcadas por la meteorología local y las necesidades de sostenibilidad. Aprende por dónde pisas.
Debido a las condiciones climáticas de la Comunidad de Madrid (veranos muy calurosos e inviernos fríos) y a las normativas de sostenibilidad que promueven nuestros campos con el uso de aguas regeneradas y especies resistentes a la sequía, los recorridos madrileños emplean una combinación de hierbas adaptadas a cada área específica del recorrido.
Las variedades más utilizadas son:
Agrostis (Agrostis stolonifera o Bentgrass): Es la hierba de referencia casi exclusiva para los greenes. Su textura extremadamente fina permite cortes a ras de suelo (entre 3 y 5 milímetros), lo que garantiza que la bola ruede de forma rápida y limpia. Requiere mayor mantenimiento e irrigación que otras especies, por lo que su uso suele restringirse a esta zona crítica de juego.
Poa (Poa annua): Es, para lo bueno y lo malo, la reina. Una hierba autóctona que, en ocasiones, aparece de forma invasiva pero que se adapta muy bien al clima frío y que muchos campos madrileños integran en sus greenes y calles. Aporta una gran densidad en los meses de menor temperatura, aunque sufre más en los veranos secos. Esas diminutas florecillas que ves en los greenes es Poa. Y otro dato: tiene un crecimiento muy rápido que puede variar la velocidad del putt en green con muy pocas horas de diferencia.
Ryegrass o Raygrás (Lolium perenne): Es otra solución al invierno madrileño. Se utiliza habitualmente para calles y tees. El Ryegrass germina muy rápido y soporta perfectamente las bajas temperaturas, manteniendo el campo verde y jugable durante los meses más fríos.
Festuca (Festuca arundinacea o rubra): Es la variedad predominante en calles, roughs y zonas perimetrales. Posee raíces profundas que le permiten tolerar tanto los extremos térmicos (frío y calor) como la escasez de agua. Al tener un crecimiento más lento, reduce la necesidad de siega frecuente en las zonas menos activas del campo, lo que alivia algo el proceso de mantenimiento.
Bermuda (Cynodon dactylon): Aunque es muy normal en las zonas costeras, como gran protagonista en calles y tees, se usa poco en Madrid. Esta especie destaca por su excepcional resistencia al calor, la sequía y el pisoteo continuo de los jugadores. Dado que entra en latencia y pierde su color verde con las heladas invernales -deja de crecer y no es posible regenerar chuletas-, requiere de estrategias complementarias en invierno.
La hierba es una parte fundamental del juego y su cuidado no termina con el trabajo de greenkeepers, superintendes y gerentes. Es un trabajo de todos. Arreglar piques y chuletas, rastrillar búnkers e ir con el buggy o carritos por las zonas indicadas y con respeto, ayuda a que podamos disfrutar de unas mejores instalaciones.
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