Pedro Oriol y Santi Luna tuvieron que afrontar una auténtica maratón hoy en La Reserva. No contentos con eso, aún les queda una prórroga, una vuelta de tuerca, un poquito más de sufrimiento para saber si pasan el corte.
Pedro Oriol y Santi Luna tuvieron que afrontar una auténtica maratón hoy en La Reserva. No contentos con eso, aún les queda una prórroga, una vuelta de tuerca, un poquito más de sufrimiento para saber si pasan el corte.
Pedro firmó 73 golpes en la segunda jornada del NH Collection Open, total +4, ahí, en el filo de la navaja, en el alambre para saber si pasa el corte o no. De hecho, esta noche dormirá sin tener la certeza y no será hasta mañana, después de completarse la segunda ronda, cuando sepa si pincha la bola en el tee del 1 o se marcha a casa. Esta incertidumbre después de jugar 26 hoyos con viento de poniente es casi un martirio chino.
Lo cierto es que la vuelta de Oriol tiene mucho más de mérito que de martirio. Un doble bogey en el hoyo 12 lo colocó en el abismo (+6), fuera de cualquier opción para jugar el fin de semana. Justo en ese instante tomó aire, miró hacia adelante y pensó “aún quedan seis hoyos, seis oportunidades de birdie y eres el mismo que acabó segundo hace unas semanas en Kenia, así que a por todas...”. Tras esa reflexión encadenó nada menos que tres birdies consecutivos. Seguía en el alambre, cierto, pero al menos había puesto una red bajo sus pies.
En el 18 falló el drive por la derecha, pero aún se las arregló para salir de un pequeño atolladero, junto a un arbusto. Mandó la bola al búnker, corto de green, realizó una buena sacada, pero falló un putt muy delicado de par de unos tres metros cuesta abajo. Ese bogey lo deja con +4, al albur de lo que suceda mañana por la mañana, cuando la previsión de viento es algo mejor. Tensión, aunque si hubiera que apostar diríamos que debería entrar.
En una situación similar está Santi Luna (+5), que firmó 76 golpes en la segunda ronda y está muy cerca del corte. Que entre el +5 no será fácil, pero no es ninguna quimera, sobre todo si se mantiene el viento de poniente. Si larga fue la vuelta para Oriol, más aún para Santi, que jugó 27 hoyos, “y mucho más para un hombre de 51 años”, matizó con su habitual gran sentido del humor, a pesar del doloroso final de vuelta.
Luna se fajó como un toro ante las difíciles condiciones de La Reserva y sin la ayuda de un putt que decidió irse de parranda cuando más falta le hacía. No pudo hacer ningún birdie y así es muy difícil subsistir. Lo peleó y se dejó el alma. Llegó con opciones muy reales a los últimos hoyos, pero dos bogeys en el 17 y en el 18, ambos con sendos tripateos, pusieron la puntilla. Demasiado castigo para su brega y su juego. “Estoy contento porque he jugado bien y me sigo viendo competitivo y con ganas, pero ha sido una pena el final”, señaló.
En cuanto al torneo, a expensas de lo que suceda mañana, el líder, con los 36 hoyos terminados es Marc Warren (-5), que rubricó una fabulosa tarjeta de 67 golpes. A un impacto se encuentra el chileno Felipe Aguilar, y ya con -2 está John Hahn. Respecto a los que no han acabado, el mejor es David Horsey (-5 a falta de tres hoyos), mientras que el español más puntero es Adrián Otaegui, con -4 a falta de tres hoyos.
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