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Madrid, bajo la lluvia: La clave de la sostenibilidad en los campos de golf

Los campos de Madrid: modelo de gestión responsable y sostenible

La persistente lluvia que baña Madrid en los últimos días trae consigo un respiro para los ecosistemas de la región. Mientras la capital se empapa, los campos de golf de la Comunidad se revelan, una vez más, como ejemplos de gestión hídrica sostenible, desmintiendo mitos arraigados sobre su consumo de agua.
Lejos de depender exclusivamente de las precipitaciones o del agua potable, la industria del golf madrileña lidera en el uso de recursos hídricos alternativos.

La clave de esta eficiencia radica en el uso mayoritario de agua regenerada. La inmensa mayoría de los campos de golf de Madrid riegan sus recorridos con agua tratada proveniente de depuradoras (EDAR), un recurso que ha sido sometido a un proceso de purificación avanzado que lo hace no apto para el consumo humano, pero perfectamente idóneo para el riego de espacios verdes. Esta práctica no solo evita el uso de agua potable, sino que también contribuye a cerrar el ciclo del agua, devolviendo un recurso valioso al medio ambiente.
De los 93 Hectómetros cúbicos que se reciclan anualmente en los EDAR de la Comunidad de Madrid, los campos de golf sólo consumen 4,4 Hm3 frente, por ejemplo, a los casi 19Hm3 que se dedican al riego de parques y jardines, y el baldeo de calles. Además, los clubes de la Comunidad son el mayor cliente privado de agua regenarada.

"Es fundamental entender que nuestros campos son mucho más que un lugar de ocio; son pulmones verdes y refugios de biodiversidad que operan con un profundo compromiso ambiental", explica Alfonso Fernández de Córdoba, gerente de la Real Federación de Golf de Madrid.
Los sistemas de riego son cada vez más sofisticados, incorporando tecnología de vanguardia como sensores de humedad en el terreno y estaciones meteorológicas propias, lo que permite optimizar el uso del agua al máximo y evitar cualquier desperdicio.

La lluvia de estos días, aunque bienvenida, actúa como un complemento vital, más que como la única fuente de hidratación. El agua de lluvia aporta nitrógeno de forma natural y ayuda a limpiar las sales acumuladas en el suelo, un beneficio que el riego artificial, por muy eficiente que sea, no puede replicar completamente.

Los campos de golf de Madrid, por tanto, se erigen como un modelo de gestión responsable, demostrando que la práctica deportiva y la conservación del medio ambiente pueden ir de la mano, incluso en una región que a menudo se enfrenta a desafíos hídricos. La próxima vez que vea un campo de golf verde bajo la lluvia, recuerde que detrás de esa estampa hay una historia de innovación y sostenibilidad.

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