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Imposible escapar

En fútbol, un delantero que está teniendo un mal día puede pedir el cambio y sentarse en el banquillo. En golf no es posible. Imposible esconderse, hay que hacer el recorrido de principio a fin. Y en ello radica su honorabilidad.

Tee de salida

Desde ventajas perdidas, hasta putts no embocados, en golf no es posible predecir nada en absoluto. Y a diferencia de lo que ocurre con la mayoría de los deportes es muy importante la deportividad en el campo. Es muy fácil hacer trampas en el golf y por eso la honorabilidad del jugador es clave.


El golfista que se presenta en el primer tee de salida tiene algo más que valor, sabe que ya no hay marcha atrás y que no hay límites para posibles desastres. 


El primer golpe de un recorrido es el más estresante de todos. El recorrido todavía no ha empezado y los golpes de prácticas no bastan para eliminar el nerviosismo del comienzo. Los síntomas más comunes son visión nublada y un deseo de acabar lo antes posible.


No puede pedir el cambio, ni irse al banquillo por una lesión. Empieza en el tee del 1 y tiene que acabar en el 18.


En ningún otro deporte como en el golf es tan fácil ver escaparse de las manos una victoria casi segura. 


El juego puede ser sencillamente diabólico: lo peor puede ocurrir siempre y la autocomplacencia es severamente castigada. Las peores calamidades les ocurren hasta a los mejores jugadores del planeta, pero ahí siguen día tras día.


Pasión por el golf.


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