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Hoyo en uno… ¡y otro más!

Alejandro Durrels y José María García Soisa firmaron dos hoyos en 1 seguidos en el mismo hoyo y en el mismo partido

Hay días en el campo en los que todo sale bien. 

Y luego está lo que vivieron  Alejandro Durrels y José María García Soisa el domingo 27 de septiembre en Montealvar (Guadalajara), durante el torneo organizado por Roll&Golf Experience.

La escena fue en el hoyo 2], un par 3 de 115 metros. 

Primero fue el extremeño José María García. Subió al tee, eligió un pitching wedge, hizo su swing y vio cómo la bola "iba directa a bandera", comenta García Soisa. "No la ví entrar pero mis compañeros decían iba muy buena y que la habían visto desaparecer". Comenzaba a aumentar la tensión esperando confirmar lo que muchos golfistas persiguen durante toda su vida.
Dos compañeros más de partida siguieron con sus turnos. Dos bolas a green. Muy cerca de bandera, pero no dentro.

El último en acceder al tee fue el madrileño Alejandro Durrels. Hierro 9 en las manos. No es un golpe que nadie quiera tirar justo después de un posible hoyo en uno: ¿cómo se supera algo así? Pues de la única manera posible. "Mi bola iba buena, pero botó antes, corrió y desapareció detrás de un pequeño desnivel antes de la bandera", comenta Durrels.

"Cuando nos acercamos al green, vimos que una bola estaba entre la bandera y el hoyo, apoyada en el mastil. Era la mía", comenta García Soisa.

Ven dos bolas más cerca, pero todavía falta una.

"Y al ir a recoger la que estaba apoyada en el mástil. Ahí, en el fondo, había otra", comenta Durrels. "La mía", añade.

"Había un gran pique cerca de la bandera que deduzco también era mío", añade García Soisa.

Y empezaron las risas, los abrazos... y una historia que contar para toda la vida.

"50 años llevo jugando y nunca lo había conseguido. Algunos amigos se jactaban de haberlo logrado, pero me parecía casi imposible", comenta Durrels que ahora ha subido el listón de la hazaña.

Lo que pasó en Montealvar es de esas cosas que cuesta creer aunque las estés viendo. 

Se calcula que la probabilidad de que dos jugadores del mismo partido hagan hoyo en uno en el mismo hoyo es de una entre 17 millones. Para hacerse una idea, es más fácil acertar los seis números de la Primitiva, que es de una entre 14 millones.

El resto del partido, cuentan, se jugó con una sonrisa imposible de borrar. 

El resultado final no fue el deseado, pero tampoco importa. Mañana tendrán otra oportunidad.


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