Esa especie de maldición que persigue a Gonzalo Fernández Castaño en el primer torneo del año, y que parecía haber desaparecido en Hawái, ha vuelto a hacerse presente justamente en el día del movimiento.
Esa especie de maldición que persigue a Gonzalo Fernández Castaño en el primer torneo del año, y que parecía haber desaparecido en Hawái, ha vuelto a hacerse presente justamente en el día del movimiento.
Al madrileño, a quien se le había dado más que bien las dos rondas previas, el sábado se le complicó estrepitosamente. Hoyos que no representaron problema alguno para pasar el corte, han supuesto un suplicio para Gonzalo durante la tercera jornada del Sony Open.
Tres bogeys consecutivos al inicio del día marcaban el camino de la que sería su primera vuelta sobre par. Otro bogey más y tres birdies, completaron su tarjeta.
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