En estos tiempos de zozobra conviviendo con el COVID-19, un aliciente contra la melancolía es salir a un campo de golf con amigos y jugar 9, 18 hoyos, bajo el sol y la brisa otoñal. El deporte es una fuente inagotable de energía, de emociones profundas, un camino hacia el bienestar. Mientras lo practicamos, los problemas se paralizan, se difuminan, no existen durante ese rato y nos centramos en el aquí y el ahora (tan en boga con el mindfuness)
En estos tiempos de zozobra conviviendo con el COVID-19, un aliciente contra la melancolía es salir a un campo de golf con amigos y jugar 9, 18 hoyos, bajo el sol y la brisa otoñal.
El deporte es una fuente inagotable de energía, de emociones profundas, un camino hacia el bienestar. Mientras lo practicamos, los problemas se paralizan, se difuminan, no existen durante ese rato y nos centramos en el aquí y el ahora (tan en boga con el mindfuness)
En estos tiempos del coronavirus donde la mayoría de las personas andan más irritables, hostiles y tristes, es vital arrancar los pensamientos negativos con la práctica de algún deporte. Simplifica la realidad y es un antídoto contra la tristeza.
Y el golf es ideal ya que conjuga todas las ventajas de un deporte individual, al aire libre donde se quedan fuera el miedo y la ansiedad. Es sinónimo de salud. Todo son efectos beneficiosos; bienestar físico, psíquico y social. Y si encima, ese día juegas bien, la sensación de plenitud es máxima.
El golf es extraordinario.
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