El ser humano es el más social de todos los animales. Nace en un estado más inmaduro que cualquier otro mamífero y ello exige que necesite de los demás de un modo absoluto, que le ayudarán a sobrevivir y a madurar. Paso a paso, golpe a golpe, va creciendo en sociedad.
El ser humano es el más social de todos los animales. Nace en un estado más inmaduro que cualquier otro mamífero y ello exige que necesite de los demás de un modo absoluto, que le ayudarán a sobrevivir y a madurar. Paso a paso, golpe a golpe, va creciendo en sociedad.
“El hombre es un ser social por naturaleza" Aristóteles. El sabio griego constata que nacemos con la característica social y la vamos desarrollando a lo largo de nuestra vida, ya que necesitamos de los otros para sobrevivir. Y aquí entra de lleno el golf.
El golf, además de ser un deporte excelente, tiene una fuerte impronta social, haciendo de esta actividad deportiva tan atractiva. Reúne a tímidos, a osados, hombres, mujeres, jóvenes, adultos, padres, hijos, nietos, abuelos…donde el enemigo a batir no es una persona sino el campo de golf. Aquí no caben hostilidades contra otros jugadores, sólo deporte, diversión y aire libre.
Los partidos suelen ser de cuatro personas que pasan más de 4 horas juntas recorriendo el campo de golf y en muchos casos, se van forjando lazos de amistad que pueden durar la vida entera.
Después, en el hoyo 19 con una coca cola, cerveza o vino en mano, se afianzan relaciones y se queda para repetir otro día.
Desde el punto de vista lúdico/recreativo, el golf es una actividad que busca una mejor calidad de vida, mejora el estado físico general e integra socialmente a las personas con mayor comunicación.
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