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Carlos Balmaseda cierra el año con éxito en el exigente Mena Golf Tour

Desde que en España faltan torneos que mantengan en competición a nuestros profesionales, son muchos los que han decidido hacer la maleta y probar fortuna lejos de nuestras fronteras. Sobre todo, desde que el Alps Tour aterrizase en nuestro país de la mano del extinto Peugeot Tour, muchos golfistas madrileños descubrieron un nuevo mundo donde desarrollar su carrera más allá de los dos grandes tours europeos.

Desde que en España faltan torneos que mantengan en competición a nuestros profesionales, son muchos los que han decidido hacer la maleta y probar fortuna lejos de nuestras fronteras. Sobre todo, desde que el Alps Tour aterrizase en nuestro país de la mano del extinto Peugeot Tour, muchos golfistas madrileños descubrieron un nuevo mundo donde desarrollar su carrera más allá de los dos grandes tours europeos.

Al Alps Tour se le unían nuevos destinos para competir como el Gecko Pro Tour, el Allianz Tour, el PGA Tour Latinoamérica o el Asian Tour, por poner algunos ejemplos. A ellos se sumó este año el Mena Golf Tour. Un circuito que comienza en Marruecos para terminar en Dubai después de una durísima gira por el desierto en la que, además de tener suficiente golf como para enfrentarse con nombres como el de Ross McGowan, ganador del Madrid Masters en el Centro Nacional de Golf, hay que afrontar con mucha entereza física las duras condiciones climáticas con las que se desarrollan cada una de las nueve pruebas del circuito.

 

En este escenario el golf madrileño ha tenido esta temporada un representante, Carlos Balmaseda, un incansable viajero en busca de su lugar en el mundo del golf profesional, y que ha sido uno de los actores más destacados de la temporada. Un apasionado de la competición que, a pesar de haber llegado tarde al golf para lo que es habitual en los golfistas profesionales, el gusanillo de los torneos le caló profundamente. Tanto, que en cuanto encuentra la ocasión de competir agarra la maleta y no duda en intentar alcanzar su sueño. “Estoy muy contento. Prácticamente en todos los torneos he salido el último día para ganar, o al menos con opciones”, asevera el madrileño que solo ha fallado un corte, quizás, fruto del cansancio. “Se nota mucho el esfuerzo. Salvo los que están en el Tour o en el Challenge, en España ya no estamos acostumbrados a competir cuatro semanas seguidas”, se queja en alusión a la merma de torneos que ha sufrido el calendario profesional español.

Pero si algo resulta especialmente duro para un hombre tan apegado a la familia como ‘Charci’,  son las semanas fuera de casa. Sobre todo los largos cuatro días que hay que llenar entre torneo y torneo. El día siguiente lo dedicaba al descanso, pero “había que buscar la forma de desestresar y olvidarse de los torneos”. Y que mejor para entretener la cabeza que hacer alguna excursión por el desierto y conocer los países donde ha logrado granjearse el quinto puesto de un ranking que le abre muchas puertas. Eso si, para llegar ahí antes se llevó un buen susto por culpa del corte fallido en el Ras Al Khaimah Classic que le mandó hasta la décimo cuarta posición y le obligó a trabajar duro para volver a situarse entre los ocho primeros.


Entre las ventajas que ha obtenido por su buen hacer en el Mena Golf Tour está una plaza en el Dubai Open, torneo que inaugurará la temporada 2015 del circuito asiático y que supone una magnífica oportunidad de entrar en el tour oriental, aunque allí habrá que jugar a pie. Y es que entre las curiosidades del Mena está la de jugar en buggie ya que, como explica Carlos, “el año pasado el calor ya causó problemas a algún jugador. Hasta Omán no pudimos jugar andando con caddie”. Además, a los profesionales se les permite jugar con bermudas, eso si, Balmaseda prefiere el pantalón largo para la ronda final de cada torneo, “para eso soy muy clásico”, afirma.

De vuelta a casa, llega el momento de hacer balance. Por un lado, el Balmaseda más realista sabe que las cosas han mejorado mucho, “tanto técnica como emocionalmente creo que el trabajo ha estado muy bien hecho. He trabajado muy bien con todo mi equipo y eso se nota”. Pero claro, conociéndole hay que esperar que salga su lado más exigente. “Me quedan muchas cosas por trabajar. No me encuentro, todavía, ni cerca del nivel al que quiero estar o en el que he estado, pero se que voy en camino”.



Un camino duro, sobre todo después de la lesión, “que fue muy gorda y que hay cosas que no me permite hacer”, como el mismo explica, pero a sus 43 años es un hombre lleno de ilusión y cargado de responsabilidad hacia quienes han confiado en él. “ A veces tienes dos días malos y te vas para abajo, piensas que no vale la pena económicamente… pero tengo el soporte de mis patrocinadores, la ilusión de mi gente, y eso me hace tirar para adelante”.


El único pero que le pone a la gira por el desierto es haberse perdido la final del Circuito de Madrid de Profesionales. “Lo he pasado un poquito mal, la verdad. Tengo mucho cariño y saber que me tenía que perder la final me ha dado mucha lástima, pero ha sido un esfuerzo bien recompensado”.

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