Parece que Suiza se le da bien a Pedro Oriol. Al menos este recorrido del Golf Sempachersee, al que llegó tras terminar su trabajo del lunes en el Circuito de Madrid de Profesionales, parece no guardar demasiados secretos para el madrileño.
Parece que Suiza se le da bien a Pedro Oriol. Al menos este recorrido del Golf Sempachersee, al que llegó tras terminar su trabajo del lunes en el Circuito de Madrid de Profesionales, parece no guardar demasiados secretos para el madrileño.
Bien es verdad que le costó arrancarle el primer golpe al campo, un birdie que llegaba justo después de estrenar su cartulina con un bogey en el 8 y una larga espera formada por siete pares.
Menos mal que la segunda mitad del recorrido de Lucerna fue algo más amable con el madrileño y le permitió hacer una anotación cada tres hoyos. La primera, en forma de birdie, llegaba en el hoyo 13 y servía para que Pedro rehiciese su juego y terminara rematando la vuelta con un reparador eagle en el 17 que, en este campo, es un par 5 de casi 500 metros.
No están ahí por casualidad. Esas pequeñas líneas que limpias con mimo antes de cada golpe son el resultado de una ...
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